CIUDADANÍA Y TRANSVERSALIDAD
El tema de la trasversalidad está de actualidad. El concepto mismo, se presenta en el debate político como algo novedoso; un concepto nuevo a incluir en todo proceso de puesta al día de las ideas; un elemento de primera importancia a tener en cuenta en adelante, en todo diagnóstico para la resolución de cualquier conflicto.
Sin embargo cada uno lo entiende y lo explica según sus intereses particulares y muchos desde posiciones de fuerza respaldadas por legalidades diversas lo utilizan para descalificar o delimitar el campo del debate; marcar las líneas “landmarks”, dentro de los cuales dicho debate debe producirse, para no traicionar la idea de trasversalidad.
Parece que está normalmente establecido, tal y como muestran los diferentes estudios sociológicos, que en toda población pueden darse grados diferentes de pertenencia a una u otra comunidad ya sea cultural, nacional, etc. y que este hecho debe ser estrictamente observado como un derecho fundamental del individuo, en base al respeto a los derechos humanos. Hablamos de trasversalidad.
¿Cómo atender entonces la necesidad de defender y promover los derechos nacionales, la lengua, la cultura, etc. de un determinado grupo sin que se vaya en detrimento de los derechos del resto de los grupos de una comunidad?.
¿Cómo defender y promover los derechos nacionales vascos sin herir la sensibilidad, sin excluir y sin atentar contra los derechos de aquellos que se sienten a su vez españoles y vascos o únicamente españoles?.
Aplicando su propio criterio sobre la trasversalidad, los israelíes adoptaron en su momento una solución pragmática, que daba respuesta al problema de la integración de la gente de su comunidad. Todo residente en Israel, independientemente de su cultura, religión, etc. tiene el derecho de ciudadanía israelí, en condiciones de igualdad con el resto de sus conciudadanos.
Pero además todos los judíos del mundo, independientemente de su nacionalidad, americana, francesa, marroquí u otra tienen automáticamente la ciudadanía israelí por derecho de origen en iguales condiciones que cualquier otro ciudadano de Israel y esto independientemente de dónde residan y cual sea su otra nacionalidad. El estado israelí reconoce así la doble nacionalidad de su ciudadanía.
Los vascos podríamos perfectamente reconocer el derecho de aquellos que se sientan también españoles, franceses o americanos a tener la ciudadanía que les corresponda por residencia, afectividad, origen etc. pero aspiramos que todos ellos, si residen en Euskal Herria, tengan también la ciudadanía vasca para poder participar en las decisiones que atañen al interés nacional vasco y que aquellos vascos de la diáspora, americanos, argentinos, mejicanos, etc. y sus hijos puedan también tenerla y poder decidir en todas las cuestiones que afecten a la nación vasca.
La ventaja de esta solución es evidente, sumar efectivos a la construcción nacional vasca sin restar recursos o limitar derechos a las personas que quieran participar igualmente al quehacer de otras comunidades a las que se sientan vinculados, llevando a la práctica la idea de trasversalidad y de colaboración trasversal entre todos los ciudadanos de Euskal Herría.
Ante tales planteamientos la pregunta a formularse es la siguiente: ¿qué órganos comunes entre los diferentes territorios vascos habrían de constituirse para que un tal esquema fuera posible?. ¿Sería ello posible con el mantenimiento de una cierta vinculación de nuestros territorios con los estados español y francés o la única posibilidad de sacar adelante tal propuesta debiera pasar por la desvinculación total de nuestros territorios, de ambos estados?.
J. Hotxelaga
lunes, 8 de octubre de 2007
lunes, 24 de septiembre de 2007
ALGUNOS MECANISMOS CONTRA EL FRAUDE
ALGUNOS MECANISMOS CONTRA EL FRAUDE
Se dice, que la diferencia entre dos sistemas democráticos no está tanto en el articulado que los define, como en la práctica de los principios y postulados que se recogen en los mismos. Una sociedad es más democrática, en general, cuanto más antgua, ya que sus miembros están más habituados a hacer uso de los recursos que se les brindan tanto para la defensa de sus derechos, como para hacer frente a al incumplimiento de los mismos; se sienten más protegidos, son más conscientes de sus derechos y de que sus representantes políticos no son sino meros gestores de los mismos en la medida que cuentan con el respaldo de la mayoría de la población.
Siendo la naturaleza humana tal cual es y estando repartida por igual en todas las partes del mundo, existen a mi parecer, una serie de principios que ayudarían a los responsables políticos en general, a no caer en esos vicios inherentes a la naturaleza humana y que evitarían o por lo menos minimizarían, el riesgo de desviación en el ejercicio de las actividades públicas.
La separación de tareas, que podría resumirse en el viejo dicho castizo de “él se lo guisa, él se lo come”. Quién realiza las compras, no puede ser el mismo que las contabiliza y que efectúa los pagos. Quién produce no puede ser directamente el garante de calidad del producto; alguien independiente al proceso de producción deberá certificar la calidad del producto.
La limitación del tiempo en la realización de las mismas funciones. No parece razonable, siendo la naturaleza humana la que es, que una persona pase demasiado tiempo en el mismo puesto, realizando las mismas funciones; existe el riesgo de creación de hábitos particulares vinculados al criterio y la interpretación de quién ejerce la función, independientes a lo que está realmente regulado y por consiguiente a la creación de una imágen y percepción falsa del poder del funcionario.
La rotación, para impedir las interpretaciones subjetivas por parte de los responsable político, al margen de lo realmente establecido y a la aparición de clientelas políticas o administrativas, sería conveniente que ningún responsable pasara más de dos mandatos en el mismo puesto e incluso en el mismo nivel de la administración.
Romper con las prespectivas de permanencia en el puesto, es decir de la inamovilidad, inviolabilidad y poder vinculados al puesto, minimizaría el riesgo de formación de clientelas.
Creemos que las sociedades democráticas se perfeccionan con el paso del tiempo y con el ejercicio continuado de los derechos de los que se han dotado. Las sociedades se van perfeccionando con el tiempo, con la puesta en marcha mecanismos de control cada vez más depurados que hacen cada vez más difícil el fraude. Eso no quiere decir que consigan evitarlo completamente, pero sí que lo ponen cada vez más crudo a quién quiere defraudar.
Se dice, que la diferencia entre dos sistemas democráticos no está tanto en el articulado que los define, como en la práctica de los principios y postulados que se recogen en los mismos. Una sociedad es más democrática, en general, cuanto más antgua, ya que sus miembros están más habituados a hacer uso de los recursos que se les brindan tanto para la defensa de sus derechos, como para hacer frente a al incumplimiento de los mismos; se sienten más protegidos, son más conscientes de sus derechos y de que sus representantes políticos no son sino meros gestores de los mismos en la medida que cuentan con el respaldo de la mayoría de la población.
Siendo la naturaleza humana tal cual es y estando repartida por igual en todas las partes del mundo, existen a mi parecer, una serie de principios que ayudarían a los responsables políticos en general, a no caer en esos vicios inherentes a la naturaleza humana y que evitarían o por lo menos minimizarían, el riesgo de desviación en el ejercicio de las actividades públicas.
La separación de tareas, que podría resumirse en el viejo dicho castizo de “él se lo guisa, él se lo come”. Quién realiza las compras, no puede ser el mismo que las contabiliza y que efectúa los pagos. Quién produce no puede ser directamente el garante de calidad del producto; alguien independiente al proceso de producción deberá certificar la calidad del producto.
La limitación del tiempo en la realización de las mismas funciones. No parece razonable, siendo la naturaleza humana la que es, que una persona pase demasiado tiempo en el mismo puesto, realizando las mismas funciones; existe el riesgo de creación de hábitos particulares vinculados al criterio y la interpretación de quién ejerce la función, independientes a lo que está realmente regulado y por consiguiente a la creación de una imágen y percepción falsa del poder del funcionario.
La rotación, para impedir las interpretaciones subjetivas por parte de los responsable político, al margen de lo realmente establecido y a la aparición de clientelas políticas o administrativas, sería conveniente que ningún responsable pasara más de dos mandatos en el mismo puesto e incluso en el mismo nivel de la administración.
Romper con las prespectivas de permanencia en el puesto, es decir de la inamovilidad, inviolabilidad y poder vinculados al puesto, minimizaría el riesgo de formación de clientelas.
Creemos que las sociedades democráticas se perfeccionan con el paso del tiempo y con el ejercicio continuado de los derechos de los que se han dotado. Las sociedades se van perfeccionando con el tiempo, con la puesta en marcha mecanismos de control cada vez más depurados que hacen cada vez más difícil el fraude. Eso no quiere decir que consigan evitarlo completamente, pero sí que lo ponen cada vez más crudo a quién quiere defraudar.
LEY 101 EN QUÉBEC Y EL EUSKERA
LA LEY 101 EN QUÉBEC Y EL EUSKERA
Se están celebrando en Québec, festividades conmemorando la adopción hace ya treinta años, de la llamada Ley 101, que establece la oficialidad de la lengua francesa en la “Provincia“.
Concebida en su día por el Doctor Camile Laurin, uno de los fundadores del Parti Québecois, esta Ley persigue el establecimiento y normalización del francés como lengua de comunicación mayoritaria y oficial en Québec así como la consecución de un Québec con rostro francés (un Québec à visage français).
La Ley 101, entre otras cosas, obliga a los nuevos llegados (inmigrantes) a escolarizar a sus hijos en francés, no pudiendo hacerlo en ninguna otra lengua, al objeto de posibilitar su mejor integración en una sociedad con tradición y vocación claramente francófona, frente a la anglófona del resto de Canadá.
Por supuesto se exige a todo persona residente en Québec el conocimiento de la lengua oficial para acceder a cualquier puesto de la Administración, habiéndose puesto en marcha cursos especiales para lograr el nivel de conocimiento de la lengua, requerido para cada puesto, fijándose plazos para la consecución de tal perfil. Para ocuparse de tales tareas se puso en marcha en su día L´Office de la Langue Française (Oficina de la Lengua Francesa), organismo oficial encargado de las políticas referentes a la lengua francesa.
Otra de las particularidades de esta Ley es la de la obligatoriedad de Rotulación Exterior únicamente en francés, prohibiendo hacerlo en cualquier otra lengua distinta, ya sea en locales y edificios, públicos o privados, permitiéndose la publicidad y rotulación bilingüe, trilingüe, etc. en el interior de los mismos, siempre y cuando los caracteres de los rótulos en francés se presenten de manera claramente predominante.
Basándose en el principio de discriminación positiva, esta Ley regula dicha publicidad, ya que se piensa que tal medida tiene un efecto positivo, incluso pedagógico, para la población, a la hora del aprendizaje y familiarización de la misma con esta lengua, además de suponer una aportación fundamental a la tarea de creación de una fisonomía y rostro francés de la Sociedad Québecoise.
Establecida en Québec para la defensa de la lengua francesa, la Ley 101 fue adoptada posteriormente por numerosos estados de USA y otros como Méjico, así como por varios países latino-americanos para la defensa de sus propias lenguas oficiales.
Reconociendo los esfuerzos realizados en este sentido en nuestro País, me pregunto yo qué sucedería, si alguien se atreviera a proponer una Ley que llevara las políticas de euskaldunización al punto de pretender el logro de una fisonomía vasca de nuestra sociedad haciendo de la publicidad y rotulación exteriores, únicamente en euskera, un instrumento para tal fin .
En un momento en el que el ambiente político está a favor de los pactos transversales, por el respecto a las minorías, a las diferentes identidades, etc., temas e inquietudes de los que yo participo y que comparto indiscutiblemente, cuales serían los argumentos en contra de una tal Ley, quiénes los esgrimirían, con qué intereses y quiénes lo harían a favor.
Entiendo yo que para lograr tal meta, los grupos sociales que lo apoyaran deberían de tener como primera prioridad, ese mismo objetivo, para poder posteriormente invitar a sumarse al esfuerzo a otros grupos, con los que habría por supuesto que negociar y arreglarse de manera a conseguir su consecución sino al 100%, al menos en un porcentaje razonable que hiciera factible el logro del mismo.
Se están celebrando en Québec, festividades conmemorando la adopción hace ya treinta años, de la llamada Ley 101, que establece la oficialidad de la lengua francesa en la “Provincia“.
Concebida en su día por el Doctor Camile Laurin, uno de los fundadores del Parti Québecois, esta Ley persigue el establecimiento y normalización del francés como lengua de comunicación mayoritaria y oficial en Québec así como la consecución de un Québec con rostro francés (un Québec à visage français).
La Ley 101, entre otras cosas, obliga a los nuevos llegados (inmigrantes) a escolarizar a sus hijos en francés, no pudiendo hacerlo en ninguna otra lengua, al objeto de posibilitar su mejor integración en una sociedad con tradición y vocación claramente francófona, frente a la anglófona del resto de Canadá.
Por supuesto se exige a todo persona residente en Québec el conocimiento de la lengua oficial para acceder a cualquier puesto de la Administración, habiéndose puesto en marcha cursos especiales para lograr el nivel de conocimiento de la lengua, requerido para cada puesto, fijándose plazos para la consecución de tal perfil. Para ocuparse de tales tareas se puso en marcha en su día L´Office de la Langue Française (Oficina de la Lengua Francesa), organismo oficial encargado de las políticas referentes a la lengua francesa.
Otra de las particularidades de esta Ley es la de la obligatoriedad de Rotulación Exterior únicamente en francés, prohibiendo hacerlo en cualquier otra lengua distinta, ya sea en locales y edificios, públicos o privados, permitiéndose la publicidad y rotulación bilingüe, trilingüe, etc. en el interior de los mismos, siempre y cuando los caracteres de los rótulos en francés se presenten de manera claramente predominante.
Basándose en el principio de discriminación positiva, esta Ley regula dicha publicidad, ya que se piensa que tal medida tiene un efecto positivo, incluso pedagógico, para la población, a la hora del aprendizaje y familiarización de la misma con esta lengua, además de suponer una aportación fundamental a la tarea de creación de una fisonomía y rostro francés de la Sociedad Québecoise.
Establecida en Québec para la defensa de la lengua francesa, la Ley 101 fue adoptada posteriormente por numerosos estados de USA y otros como Méjico, así como por varios países latino-americanos para la defensa de sus propias lenguas oficiales.
Reconociendo los esfuerzos realizados en este sentido en nuestro País, me pregunto yo qué sucedería, si alguien se atreviera a proponer una Ley que llevara las políticas de euskaldunización al punto de pretender el logro de una fisonomía vasca de nuestra sociedad haciendo de la publicidad y rotulación exteriores, únicamente en euskera, un instrumento para tal fin .
En un momento en el que el ambiente político está a favor de los pactos transversales, por el respecto a las minorías, a las diferentes identidades, etc., temas e inquietudes de los que yo participo y que comparto indiscutiblemente, cuales serían los argumentos en contra de una tal Ley, quiénes los esgrimirían, con qué intereses y quiénes lo harían a favor.
Entiendo yo que para lograr tal meta, los grupos sociales que lo apoyaran deberían de tener como primera prioridad, ese mismo objetivo, para poder posteriormente invitar a sumarse al esfuerzo a otros grupos, con los que habría por supuesto que negociar y arreglarse de manera a conseguir su consecución sino al 100%, al menos en un porcentaje razonable que hiciera factible el logro del mismo.
HISTORIA DEL SOBERANISMO EN QUÉBEC
HISTORIQUE DU MOUVEMENT SOUVERANISTE AU QUÉBEC
1968, fecha de nacimiento del PQ
25 de Noviembre 1.976, el PQ con René Lévésque forma el primer gobierno québecois.
25 de Mayo 1.980, 1er referéndum por la independencia perdido por el PQ con 40,5 % de los votos frente al 59,5%.
Septiembre 1.980 PET convoca Conferencia constitucional, proponiendo la repatriación de la Carta Fundacional del Canadá (Constitución Canadiense) en la que se intenta sin éxito la adhesión de Québec.
En Noviembre 1.985 discurso de Brian Mulroney comprometiéndose a reabrir el debate constitucional a fin de obtener la adhesión definitiva de Québec al texto constitucional.
Respuesta afirmativa de René Lévesque a la propuesta de Brian Mulroney y adopción por parte del PQ de la nueva estrategia de apoyo y negociación de la misma , llamada estrategia del “beau risque” (hermoso reto – bonita apuesta), consistente en apoyar a los conservadores de Brian Mulroney para obtener a cambio el reconocimiento de Québec como sociedad distinta dentro de Canadá.
Importantes líderes y fundadores del PQ como Camile Laurin, Jacques Parizeau (futuro lider del PQ), Louis Harel, etc abandonan sus puestos de representación en el gobierno de René Levesque en señal de rechazo de la nueva estrategia.
Otros nacionalistas québecois como Lucien Bouchard aceptan el reto y entran a formar parte del gobierno progresista conservador de Brian Mulroney.
El proceso finaliza con el fracaso de las negociaciones y con el rechazo de los acuerdos del Lago Meech.
Lucien Bouchard, firme defensor de la estrategia “le beau risque”, estrategia que había propugnado y en la que había participado como ministro del gobierno progresista conservador, abandona su puesto en dicho gobierno pasando a ocupar la presidencia del PQ años más tarde, y dándose comienzo al retorno a la antigua estrategia de la consulta popular para la soberanía e independencia del Québec, que no será él quien la ponga en práctica sino Jacques Parizeau que ocupará la dirección del PQ y del gobierno de Québec hasta 1.996.
1.987, fracaso de los Acuerdos del Lago Meech y toma de la dirección del PQ y del Gobierno de Québec por Jacques Parizeau.
1.992, rechazo del Acuerdo de Charlottetown y nuevo fracaso de las negociaciones constitucionales para la reforma de la constitución en las que se preveía el reconocimiento de Québec como Sociedad distinta al interior de Canadá.
Octubre de 1.995, Jacques Parizeau a frente del gobierno de Québec y del PQ lleva a cabo la nueva consulta en la que la opción soberanista vuelve a ser derrotada por un margen del49,6% frente al 50,4%.
A partir de ese momento y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Estado Canadiense, el PQ continuará con la estrategia tradicional de consulta popular. Así se adopta por el Parlamento Canadiense la ley de trasparencia, que contiene las cláusulas de segregación de Québec en el caso de que se opte por la independencia en un referéndum convocado a tal fin.
27 de Noviembre 2.066, el gobierno conservador minoritario de Canadá, en un intento de atraer a Québec a la esfera constitucional, reconoce con el apoyo del Bloque Qébecois (partido nacionalista Québecois, que actúa únicamente a nivel del Parlamento Estatal y no al Provincial), la existencia de una nación Québecoise dentro de la unidad del Estado Canadiense.
1968, fecha de nacimiento del PQ
25 de Noviembre 1.976, el PQ con René Lévésque forma el primer gobierno québecois.
25 de Mayo 1.980, 1er referéndum por la independencia perdido por el PQ con 40,5 % de los votos frente al 59,5%.
Septiembre 1.980 PET convoca Conferencia constitucional, proponiendo la repatriación de la Carta Fundacional del Canadá (Constitución Canadiense) en la que se intenta sin éxito la adhesión de Québec.
En Noviembre 1.985 discurso de Brian Mulroney comprometiéndose a reabrir el debate constitucional a fin de obtener la adhesión definitiva de Québec al texto constitucional.
Respuesta afirmativa de René Lévesque a la propuesta de Brian Mulroney y adopción por parte del PQ de la nueva estrategia de apoyo y negociación de la misma , llamada estrategia del “beau risque” (hermoso reto – bonita apuesta), consistente en apoyar a los conservadores de Brian Mulroney para obtener a cambio el reconocimiento de Québec como sociedad distinta dentro de Canadá.
Importantes líderes y fundadores del PQ como Camile Laurin, Jacques Parizeau (futuro lider del PQ), Louis Harel, etc abandonan sus puestos de representación en el gobierno de René Levesque en señal de rechazo de la nueva estrategia.
Otros nacionalistas québecois como Lucien Bouchard aceptan el reto y entran a formar parte del gobierno progresista conservador de Brian Mulroney.
El proceso finaliza con el fracaso de las negociaciones y con el rechazo de los acuerdos del Lago Meech.
Lucien Bouchard, firme defensor de la estrategia “le beau risque”, estrategia que había propugnado y en la que había participado como ministro del gobierno progresista conservador, abandona su puesto en dicho gobierno pasando a ocupar la presidencia del PQ años más tarde, y dándose comienzo al retorno a la antigua estrategia de la consulta popular para la soberanía e independencia del Québec, que no será él quien la ponga en práctica sino Jacques Parizeau que ocupará la dirección del PQ y del gobierno de Québec hasta 1.996.
1.987, fracaso de los Acuerdos del Lago Meech y toma de la dirección del PQ y del Gobierno de Québec por Jacques Parizeau.
1.992, rechazo del Acuerdo de Charlottetown y nuevo fracaso de las negociaciones constitucionales para la reforma de la constitución en las que se preveía el reconocimiento de Québec como Sociedad distinta al interior de Canadá.
Octubre de 1.995, Jacques Parizeau a frente del gobierno de Québec y del PQ lleva a cabo la nueva consulta en la que la opción soberanista vuelve a ser derrotada por un margen del49,6% frente al 50,4%.
A partir de ese momento y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Estado Canadiense, el PQ continuará con la estrategia tradicional de consulta popular. Así se adopta por el Parlamento Canadiense la ley de trasparencia, que contiene las cláusulas de segregación de Québec en el caso de que se opte por la independencia en un referéndum convocado a tal fin.
27 de Noviembre 2.066, el gobierno conservador minoritario de Canadá, en un intento de atraer a Québec a la esfera constitucional, reconoce con el apoyo del Bloque Qébecois (partido nacionalista Québecois, que actúa únicamente a nivel del Parlamento Estatal y no al Provincial), la existencia de una nación Québecoise dentro de la unidad del Estado Canadiense.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)