ALGUNOS MECANISMOS CONTRA EL FRAUDE
Se dice, que la diferencia entre dos sistemas democráticos no está tanto en el articulado que los define, como en la práctica de los principios y postulados que se recogen en los mismos. Una sociedad es más democrática, en general, cuanto más antgua, ya que sus miembros están más habituados a hacer uso de los recursos que se les brindan tanto para la defensa de sus derechos, como para hacer frente a al incumplimiento de los mismos; se sienten más protegidos, son más conscientes de sus derechos y de que sus representantes políticos no son sino meros gestores de los mismos en la medida que cuentan con el respaldo de la mayoría de la población.
Siendo la naturaleza humana tal cual es y estando repartida por igual en todas las partes del mundo, existen a mi parecer, una serie de principios que ayudarían a los responsables políticos en general, a no caer en esos vicios inherentes a la naturaleza humana y que evitarían o por lo menos minimizarían, el riesgo de desviación en el ejercicio de las actividades públicas.
La separación de tareas, que podría resumirse en el viejo dicho castizo de “él se lo guisa, él se lo come”. Quién realiza las compras, no puede ser el mismo que las contabiliza y que efectúa los pagos. Quién produce no puede ser directamente el garante de calidad del producto; alguien independiente al proceso de producción deberá certificar la calidad del producto.
La limitación del tiempo en la realización de las mismas funciones. No parece razonable, siendo la naturaleza humana la que es, que una persona pase demasiado tiempo en el mismo puesto, realizando las mismas funciones; existe el riesgo de creación de hábitos particulares vinculados al criterio y la interpretación de quién ejerce la función, independientes a lo que está realmente regulado y por consiguiente a la creación de una imágen y percepción falsa del poder del funcionario.
La rotación, para impedir las interpretaciones subjetivas por parte de los responsable político, al margen de lo realmente establecido y a la aparición de clientelas políticas o administrativas, sería conveniente que ningún responsable pasara más de dos mandatos en el mismo puesto e incluso en el mismo nivel de la administración.
Romper con las prespectivas de permanencia en el puesto, es decir de la inamovilidad, inviolabilidad y poder vinculados al puesto, minimizaría el riesgo de formación de clientelas.
Creemos que las sociedades democráticas se perfeccionan con el paso del tiempo y con el ejercicio continuado de los derechos de los que se han dotado. Las sociedades se van perfeccionando con el tiempo, con la puesta en marcha mecanismos de control cada vez más depurados que hacen cada vez más difícil el fraude. Eso no quiere decir que consigan evitarlo completamente, pero sí que lo ponen cada vez más crudo a quién quiere defraudar.
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